Internet: ingerir sin digerir

*Publicado originalmente en: medium.com/@elurmaluta

Estoy intentando cambiar el modo en que consumo internet. Son ya demasiadas veces que me he encontrando tirando de scrolls infinitos y viendo pasar las cosas delante de mis ojos como si las viera. Siguiendo enlaces de artículo (chorra) en artículo (más chorra). Abriendo mil pestañas con obras de gente a la que le han costado muchas horas de trabajo, viéndolas como si de gifs de gatitos se tratara; un vistazo y a por el siguiente. Por no hablar de los vídeos interesantes que no he acabado de ver.

Hace tiempo que ando un poco mosca con todo este tragar sin digerir, porque no hablo de cosas insustanciales, son cosas que si me parara un rato sacaría sustancia.

Mirada

Yo dibujo, me gusta dibujar y disfruto viendo el trabajo de otras personas; colores, composición, trazo, técnica y también concepto. Sin embargo de un tiempo a esta parte me he dado cuenta de que abro mi feed de Behance, voy abriendo lo que parece interesante en pestañas y luego las voy viendo a velocidad considerable. Algunas cosas son más ligeras de ver, pero otras muchas lo necesitan y se perciben de otra manera cuando te paras a mirar y analizas mínimamente los detalles.

Algo parecido pasa con los vídeos. Es increíble la de vídeos que no se acaban de ver en internet, muchos de ellos supuestamente interesantes para el espectador. Si hace tiempo que nos quejábamos de que las cadenas de televisión no dejan ni un mísero segundo de créditos de las películas, nosotros no dejamos ni que acabe el propio vídeo. Y no estoy hablando de vídeos ligeros, hablo de cosas medianamente contundentes que caen en mi feed de Vimeo, cosas de las que podría aprender para mis propios trabajos, incluso para mi propia vida.

Espacio para la reflexión

Si no dedicamos tiempo a mirar y ver las cosas ni que decir tiene que el consumo compulsivo no deja ni un ápice de tiempo entre una cosa y la otra. No nos paramos ni tres segundos a pensar en lo que acabamos de ver. En qué hemos pensado al verlo, en qué hemos sentido, quién nos lo cuenta, cómo o desde dónde.

Las cosas pasan a montones por delante de nuestros ojos (y oídos) y para cuando nos queremos dar cuenta nos hemos olvidado de la última porque ya hay una nueva ocupando nuestras retinas y pensamiento. De ahí que la mayoría pase sin pena ni gloría por nuestra cabeza. Es necesario pensar un poco sobre lo que ves si quieres sustraer un mínimo.

Tiempo y selección

Obviamente se necesita tiempo, y una de las razones que está en el origen de todo esto es la cantidad ingente de cosas que podemos encontrar en la red. Hablo de cosas de calidad, porque si se tratará de elegir entre lo que “merece la pena ver” y lo que “no aporta nada a mi vida” todos tendríamos bastante claro de donde recortar (aunque no lo hagamos).

Para tener tiempo suficiente para ver las cosas con mediana tranquilidad, y poder reflexionar un mínimo sobre ellas, la claves es la selección. Un tema, por cierto, que podría dar para ríos de píxeles.

Los algoritmos curadores (¿podemos decir comisarios?) son una cosa que está muy de moda y seguirá muy presente en nuestras vidas. Pero no creo que sean lo que nos va a salvar en esta ocasión, es más, es probable que acaben agravando el problema si lo dejamos todo en sus manos. Creo que tiene que ser cada uno el que seleccione a quién y qué quiere seguir, e intentar tener los feeds, bandejas de entrada, rss (existen todavía!), etc lo más limpias posibles. Y de todo lo que entre ahí hacer otra selección para ver las cosas, y verlas bien.

Aquí es donde entra en juego ese nuevo acrónimo que ronda por internet: FOMO: fear of missing out (o miedo a perderse algo). Y es que tenemos que tener claro desde ya (en realidad siempre ha sido así) que siempre nos vamos a perder muchas cosas, y no porque virtualmente podamos llegar a todo en internet quiere decir que esté a nuestro alcance realmente. De hecho gracias a este miedo a perdernos cosas, e intento de consumir cuanto más podamos, nos estamos perdiendo mucho más. Se nos escapan todas las capas de contenido que requieren un mínimo de tiempo para apreciarlas y precisamente esas capas suelen ser las más interesantes y las que más huella dejan.

Tipos y formas del contenido

Está claro que hay mucha gente en la red que no está dispuesta a ponérnoslo fácil. Los formatos de los feed están estructurados de tal manera que incitan a ese consumo rápido y “de pasada”. Los sistemas de apreciación y reenvío están ahí para ser utilizados sin haber acabado de consumir el contenido (de hecho hay gente que los usa sin ni siquiera haber empezado). Y la mayoría del contenido que se produce está pensado para ser consumido rápidamente y pasar de una página a otra consiguiendo impresiones de banners de la manera más tonta. Entorno a esto del contenido @joshuatopolsky escribió un artículo interesante.

Las recomendaciones de artículos relacionados ya eran un recurso a veces utilizado con bastante ligereza y últimamente hay que andar con mucho cuidado con la aparición de ese “contenido recomendado” tipo Outbrain. La venden como una herramienta de recomendación y al final es publicidad pagada de malos artículos, que parece ser una plaga en todo internet y que revienta páginas y páginas de todo tipo de medios. Todavía no entiendo como muchos lo utilizan, ah sí, calderilla rápida.

Total…

Estoy en ello. Estoy intentando ver los vídeos hasta el final, mirar la obra gráfica con más tiempo descubriendo los maravillosos detalles que esconde y leer artículos largos y más trabajados que me interesen y me dejen la cabeza dando vueltas (por ejemplo en Jacobin o Jotdown, y sí, claro, en Medium).

Creo que lo único que consumo más a conciencia es la música. Igual es porque la música tiene un tiempo concreto, me explico, si quiero ver un dibujo puedo estar delante el tiempo que yo crea conveniente, si quiero escuchar una canción dura lo que dura y punto. Esto también pasa con los vídeos pero es verdad que la música la puedo escuchar mientras hago otras cosas. Muchas veces la escucho mientras paseo, me enchufo el feed de Soundcloud o de Bandcamp y voy descubriendo cosas nuevas que acabo oyendo una y otra vez, incluso comprando.

A veces este consumir menos y consumir mejor se presenta como una batalla, pero la verdad es que una vez que empiezas te das cuenta de que merece la pena. Te das cuenta de que las cosas reverberan más en tu cabeza, sacas más cosas en limpio. Incluso estás más tranquilo porque aunque estés sentado en tu salón, o en cualquier sitio apacible, la velocidad y marcha de tu cabeza es otra si en media hora te lees veinte articulillos cortos sobre “vete tu a saber qué” o uno largo y pausado sobre un tema que te interesa. Mucho más tranquilo la verdad.

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